Quienes Somos

Somos un equipo de personas del ámbito de la Educación y del Emprendimiento Social, encabezados por un Directorio y Mary Anne Müller, fundadora y Directora Ejecutiva de Fundación Origen. El equipo lo componen hoy en día 98 personas, entre ellos Roberto Miranda, Lucía Fritz y Antonia Ulloa, que constituyen el grupo directivo que ha estado desde los inicios de la Fundación, en 1991. Nuestro socio fundador fue Ignacio Walker Concha, quien donó las tierras que hicieron posible comenzar nuestro proyecto.

¿Cuál es nuestra motivación?

En un mundo en transformación donde debemos replantear nuestra visión frente a temas ambientales, un mundo donde la escasez de alimentos, de agua y las crisis financieras tienen a la humanidad en la incertidumbre, vemos la necesidad de revisar tanto los modelos educativos como los modelos de desarrollo, proponiendo nuevos rumbos para las futuras generaciones. La sociedad contemporánea ha dejado a multitud de personas al margen del desarrollo, generando inmensas distancias y frustraciones. Los prejuicios, la exclusión de las minorías (que en realidad son mayoría), la falta de compasión con el sufrimiento humano, tienden a ser la raíz de las diferentes expresiones de la violencia, resultando en particular en mundos socialmente vulnerados y en general en problemas que afectan a toda la humanidad.

Creemos que más allá de aliviar los síntomas, lo fundamental es frenar las causas. Vemos, por ejemplo, cómo se destinan crecientes fondos para luchar contra la delincuencia en vez de buscar formas efectivas de inclusión a través de programas de educación y trabajo, apropiados y esperanzadores según las realidades de cada grupo humano; se escucha tan repetidamente acerca de la lucha contra la pobreza, contra la violencia y contra la droga, pero rara vez se incluye a las personas desde su profundidad y sus historias complejas, que van más allá de las estadísticas. Sabemos que estamos en el  momento decisivo para actuar y frenar el daño a nuestro medio ambiente, pero nuestro egoísmo y codicia nos llevan a poner siempre la responsabilidad en los otros. A pesar de tener muchas buenas intenciones, la suma de nuestras acciones suele perpetuar las condiciones que causan el sufrimiento de todos los seres.

Por ello es que, como miembros activos de la sociedad, nos hacemos responsables de participar y proponer nuevas formas de convivencia que puedan arrancar de raíz las causas del desequilibrio. Intentamos desarrollar nuestros proyectos desde la reflexión ecuánime, desde el deseo real de acabar con el sufrimiento de todos sin excepción, desde el compromiso de trabajar y proponer acciones concretas para la transformación, confiando en el potencial de cada ser para lograrla.